La vida Onírica

Oniros, uno de los mil hijos de Tánatos, conocido también como Morfeo por su capacidad de tomar la forma de seres humanos y mostrarse en sueños.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Usurpadora de mentes

Me veía en un espejo, me estaba cortando el pelo, más precisamente me estaba cortando el flequillo, pero la tijera no era demasiado buena y me dejó escalonado el borde. Me toco la parte de atrás y noto que me faltaba mucho pelo, que estaba cortado muy corto y encima estaba enredado y mojado. Y no tenía peine. Me pongo una gorra y salgo, por que alguien me llamaba.

Salía de una reunión, y pasaba por un estacionamiento lleno de autos, pero había uno que en particular llamaba mi atención por que era el más grande y era un modelo exclusivo. Era gris oscuro, muy lindo.
Caminando delante de mí iba un notero de CQC, yo lo quería llamar pero no recordaba el nombre. Digo: “Gonzalo” y aparece a mi lado él, y el otro se me perdió de vista. Nos ponemos a mirar el auto, y él hacía cometarios a lo tipo de CQC del dueño del auto. Le abrimos una tapita en el capó, y tenía una ranura para una tarjeta de memoria ¡?
Seguimos viaje por una calle. Venía un colectivo que teníamos que tomar, pero este paraba en la esquina y nosotros estábamos a mitad de cuadra. Lo paró y para, pero ahora Gonzalo se transformó en Fabián y le exigió al colectivero que parara donde correspondía. El colectivo siguió de largo y no paró. Había una mujer en la parada que lo miraba con mucho odio a Fabi… En esa esquina había una heladería, y decidimos comprar un cono de papas fritas.

(Esta parte del sueño es bastante confusa, no sé si logré transmitir bien los cambios de cuerpo, pero lo intento)

Estaba en una sala de teatro de color bordó, yo era un hombre, y estaba tomado de la mano con una chica. Era el entretiempo, y salimos. Yo fui a comprar algo, y la chica con la que estaba se fue con otro tipo, y yo podía leerle el pensamiento: se decía que no podía soportar más el estar conmigo, que era insoportable. No sé por que me dirijo a la boletería, y me encuentro con un amigo que me insta a seguir a mi chica. La sigo con él a mi lado, y la ceo irse por un campo, pero iba sola. Caminé por una cuesta, y yo también iba sólo. Tenía delante de mi la puerta de una caja fuerte gigante, puse la combinación y pasé. Entré en un desierto. Ahora yo era la chica que me había dejado, y me estaba besando con el amigo de la boletería. Ahora era el amigo, y besaba a la chica, y no sentía culpa. Volví a ser el chico dejado, y después de cruzar un cúmulo de arena los veo a los dos besándose. Los odié, pero preferí ser indiferente, me di la media vuelta y emprendí el camino de regreso por el desierto deseando con toda el alma que él me viera y sintiera remordimiento. Y volví a ser mi amigo, y vi la espalda que hace unos segundos me había pertenecido, y sentí culpa, mucha. Se veía como una deidad, la silueta vestida de negro recortada contra el horizonte sobre un cúmulo de arena blanca. Era una escena preciosa, llena de gloria, de heroísmo.

Y no recuerdo más…

2 comentarios:

Gabo dijo...

me encanta el hecho de que puedas ser varios personas y puedas ver diferentes puntos de vista.
ves todos los sueños en diferentes angulos.
muy bueno. :)

besos

Zorrofuego dijo...

Leyendolo me he liado y no me he enterado de casi nada... pero el final tiene buena pinta. No suele ser muy común eso de cambiar de cuerpo en los sueños, por lo menos para mi. Muchos saludos, siento mi ausencia, estuve fuera, algún que otro sueño se me ha olvidado :(