La vida Onírica

Oniros, uno de los mil hijos de Tánatos, conocido también como Morfeo por su capacidad de tomar la forma de seres humanos y mostrarse en sueños.

miércoles, 14 de enero de 2009

La Báscula

En el sueño yo era una esclava sometida por unas básculas que mi amo/a me introducía en el ombligo(digo amo/a por que distintas personas hacían el papel de mi torturador). El término básculas no es el adecuado, por que en realidad lo que tenía incrustado en mi ombligo eran sorbetes con el envoltorio de papel, pero yo insistía en llamarlos básculas.

Tenía ganas de huir del lugar donde estaba, pero el dolor y la incomodidad producidas por las básculas era tal que no me animaba a hacerlo. Me dolían, y no podía quitarlas por que me daba mucha impresión tocarlas y sentir como mis tripas se revolvían a cada movimiento.
Estaba en un cuarto con mi mamá, ella recién había terminado de planchar y sobre la mesa estaba la ropa y la manta que coloca siempre. Yo tenía puesta una remera azul, y desde arriba podía ver que en la parte de mi abdomen se abultaba por la presencia de las básculas. Dolían. En ese momento mi ama era mi hermana, no la veía, pero sabía que estaba cerca. Ideo un plan fugazmente: me saco muy despacio una báscula-sintiendo como se me revolvía todo- y la coloco bajo la ropa planchada. Iba a hacerlo de a una por vez, y para cuando terminase huiría corriendo. Sólo logré quitarme y esconder una cuando Daniela-mi hermana-volvió y levantó la ropa y encontró mi báscula y me la volvió a poner. La odiaba por hacerme sentir tan mal, y mi madre no decía nada.
De sólo estar me arranco todas las básculas de un tirón y echo a correr por un pasillo oscuro, con mi amo persiguiéndome-por que ahora era un “él” y no un “ella”-. Yo era más rápida, mucho más rápida, pero el me iba a alcanzar, lo sabía. Me paré, y la plataforma en la que yo estaba se elevó por los aires y me llevó hasta una terraza. Mi amo estaba en una terraza vecina, rabiando por que estaba fuera de su alcance.
Ahora estoy en el jardín de la casa de mi abuela, junto a la reja de la calle. No tenía ninguna báscula, era libre. Del otro lado de la reja veo venir a mi amo arrastrándose del dolor. Era un anciano decrépito, tan parecido a Smeagol que me dio lástima. Nos separaba la reja nada más, me confié por su aspecto deplorable, y no entendía como me había dejado dominar por semejante vejete tanto tiempo. Sigue arrastrándose, y yo lo sigo desde mi lado. De repente cruza por debajo, por un hoyo en la tierra, me apresa y me vuelve a colocar las malditas básculas. No lo podía creer…¿de dónde había sacado las fuerzas para someterme de ese modo ese anciano que hace ratos se arrastraba llorando?
Y sólo sentía más y más dolor, más incomodidad, y ya no pasó nada más.

(Durante todo lo que duró el sueño sentía una presión en mi ombligo muy cercana al dolor, tanto que en una oportunidad me desperté, me lo palpé y sentí auténtico dolor, aunque algo amortiguado, por lo cual lo ignoré y me sumergí nuevamente en ese sueño de esclava)

2 comentarios:

Zorrofuego dijo...

Es un sueño muy agobiante por lo que veo. Además, lo peor es que al final quedaste también sometida con las "básculas" (no se exactamente lo que quieres representar con esa palabra). Me gusta este tipo de sueños.
Con respecto lo del dolor en el ombligo, lo que suele pasar, es que físicamente en la realidad tienes el dolor, entonces mientras sueñas, es como si el sueño lo relacionase con algo, y no al revés.

Gabo dijo...

Tremendo sueño, me da miedo, es un estilo "el juego del miedo" o algo asi.. me encanto lo de la familia, parecian que tenian el masoquismo muy asumido jajaja.
Con respecto a los dolores, me ha pasado quedarme casi sin aire al despertarme, fue horrible.

muy bueno el sueño, besos

GABO!