La vida Onírica

Oniros, uno de los mil hijos de Tánatos, conocido también como Morfeo por su capacidad de tomar la forma de seres humanos y mostrarse en sueños.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Laguna Seca

Entraba en un edificio muy grande que parecía ser un gran complejo de oficinas, pero que yo sentía que era un hospital. Había demasiada gente-no la veía pero la sentía-por lo cual para llegar más rápido al lugar deseado pensé en tomar el ascensor hasta el primer piso para luego caminar hasta otra escalera y bajar de nuevo hasta mi meta-estas son todas estrategias que uso en la facultad cuando parece un hormiguero-. Y me subo al ascensor, que de repente se convierte en el subte, y allí estaba yo parada agarrada no se de donde y sintiendo un peso enorme en mis espaldas. No sé si llevaba mochila alguna, pero del peso apenas si podía mantener el equilibrio. Y venía mi estación. Me acerqué a la puerta, y cuando el subte frenó por el peso no pude moverme, por lo cual vi cerrarse frente a mis narices la puerta. Entonces decidí que ya mismo tomaría envión para cuando se abrieran nuevamente saldría rápido.
Y al final bajé pensando que ahora debería bajar dos pisos por las escaleras, pero lo que vi me fascinó, ya que no estaba en el edificio-o si, no lo sé- si no que estaba al costado de una ruta en un campo de un amarillo seco. Era larguísima, y me dispuse a caminar para encontrar la escalera que me llevaría a la planta baja. Pero no caminaba, si no que andaba en moto!!! La ruta en un comienzo era solitaria, pero luego, cada tanto, a la derecha fueron apareciendo estaciones de servicio y concesionarias de motos. Yo quería encontrar alguna que me asociase siendo mujer y motociclista, y ninguna me aceptaba. Se ve que las únicas escaleras que habían se encontraban dentro de las concesionarias a las que no tenía acceso. Seguí mi ruta, pensando que dentro de poco se acabaría. Iba a una velocidad altísima, sólo veía el asfalto marrón delante de mí y de vez en cuando vislumbraba algún manchón de color que representaba los autos que adelantaba.
Así llegué al final, y lo que vi fue muy triste. Había una laguna que si bien tenía agua se veía muerta, carente de vida. Yo la conocía de otras oportunidades y vi cuanto había cambiado. Yo la recordaba verde y llena de patos color amarillo por todos lados; en el centro tenía una pequeña isla que siempre se llenaba de pastizales altos, pero ahora sólo era un cúmulo de tierra. Había un hombre que se metía hasta la cintura limpiando o manteniéndola, como si fuera el cuidador de un zoológico. Yo me espantaba, por que tenía la certeza de que habían cocodrilos en las aguas, pero el hombre estaba sereno. Me mira con odio, y me dice que es mi culpa que la laguna esté muerta. Me dice muchas cosas, todas en tono acusador.
Sentía mucha pena, y constantemente a la visión de la laguna muerta se le superponía la de la laguna que yo recordaba.

No puedo expresar la magnitud de la tristeza que sentía. Demás está decir que no conozco ninguna laguna de esas características, así que el recuerdo es un recuerdo de mi parte soñadora.

1 comentario:

Gabo dijo...

Pareciera como que tuviera un significado ecologico.
Obviamente con un final triste, espero que no le ocurra a ninguna laguna.

besos.