La vida Onírica

Oniros, uno de los mil hijos de Tánatos, conocido también como Morfeo por su capacidad de tomar la forma de seres humanos y mostrarse en sueños.

jueves, 5 de febrero de 2009

La Mártir y su Defensora

Yo estaba en la puerta de una casa, asomando medio cuerpo a la vereda. La puerta era de madera y muy pesada. Se alejaba de mí una compañera de primaria que hace más de 12 años que no veo. La veía de atrás, estaba más gorda y caminaba como una señora. Yo la llamaba por el nombre y apellido, le gritaba. Empecé a correrla, por que había algo que me urgía decirle, algo que aclararle. La alcanzo y se da vuelta, y por fin le veo la cara que se conserva como la recuerdo. Le digo: “Vos no entendés… tenés que escuchar a Pina (otra amiga, que entre ellas jamás se conocieron). Ella jamás te abandonó, siempre te espero. No te traicionó y quiere que la perdones. Ella sufre por esto, no pienses sólo en vos. Por favor perdonala!” Romina-que así se llama-me mira con escepticismo sin creerme y sigue avanzando. Siento pesar por Pina que seguiría en su sufrimiento, y miro para la casa donde de seguro estaría, y la veo como por rayos X sentada en la silla de un patio de cemento, decaída, con la mirada perdida en el piso. No pude hacer nada para defenderla.

Ahora nos encontrábamos en un pool muy lujoso, con pisos de madera lustrosa, arañas de luces en cada mesa, una gran barra y gente sofisticada que sostenían los tacos y sus tragos. Estaba allí con mi hermana, mi primo y Pina. Todos llegamos con un taco en la mano, buscando la mesa donde debería estar mi madre con su novio(en la vida real no tiene pareja), pero de sólo estar toda la escena se transforma en una pesadilla. Las mesas de pool ahora sirven de camillas que están todas cubiertas por lonas ensangrentadas. No era necesario levantarlas para saber que había en ellas. Pero así y todo el clima no era tétrico, si no más bien se sentía como estar en un taller, como si fuera trabajo.

La siguiente escena es en una playa. Estoy con mi hermana, y nos metemos al agua, pero no había olas, estaba calmo. De pronto siento el viento en la cara, y me veo remando en un bote con Verónica en la proa. Lo hacíamos a tal velocidad que no podíamos vernos los brazos, como si fuésemos animaciones. Y el bote se empieza a levantar de mi lado, quedando sólo apoyada en el agua la zona donde estaba Vero. Nos vamos contra una de las orillas de este río que antes era mar y chocamos sin mayores contratiempos. Y creo que luego vamos aun barco pesquero muy grande, pero mucho más no recuerd

1 comentario:

Gabo dijo...

hola, como andas?? tanto tiempo, yo hace como un mes que no sueño, ya me esta dando miedito.
Fueron muy variados tus sueños.
besos
GABO