La vida Onírica

Oniros, uno de los mil hijos de Tánatos, conocido también como Morfeo por su capacidad de tomar la forma de seres humanos y mostrarse en sueños.

jueves, 4 de febrero de 2010

De orines oscuros...

Por demás raro y breve...

Soñé que mi compañera de trabajo estaba orinando en un baño público de una pileta de natación o de un club. Yo no la veía, pero sí podia observar el chorro de orina que caía en la taza blanca del inodoro, y notaba que era demasiado claro, como si fuera agua. No sé de qué venía la cosa, pero era fundamental que orinara con más fuerza y más concentrado, así que, con fuerza y determinación, voy caminando para atrás y choco con la puerta del cubículo desplazándola a ella para atrás, y quedando en una posición un tanto sospechosa, me pongo yo misma a hacer pis. Mi chorro sí que era oscuro y bien potente. Estaba satisfecha, y daba por hecho de que ella ahora lo haría bien.
Había alguien más en el lugar, que era quien nos tenía que aprobar, pero no sé quien.

lunes, 11 de enero de 2010

Sueños de Seis Meses

Para ser de seis meses son escasos, y más teniendo en cuenta lo que solía soñar. A ver qué recuerdo...

Soñé con un chico con el que solía tener algo; un amigo con derecho a roce, digamos... Lo soñé en una pileta tipo de acuario, circular, de paredes transparentes. No habían animales en ella, sólo estaba él y una chica, la cual en mi sueño era la novia. Ella me era totalmente desconocida, pero se veía muy bonita y frágil, y yo sabía que ahí no podía competir, porque la miraba de un modo muy lindo. Salían del agua -en realidad no recuerdo haber visto nada de eso, pero sí recuerdo que pasó eso... no sé si se entiende- y caminaban por el piso de cemento muy lentamente, pasando cerca mío. Él me decía algo, como despidiéndose de mí mientras la cubría con una manta o una toalla a ella. Yo no me sentía mal; sabía que ahí mismo se terminaba todo entre nosotros, pero que entre ellos dos había amor, y eso era lo que contaba. Era un poquitín angustiante, pero me daba felicidad por él.
Al día siguiente soñé de nuevo con él -fue una seguidilla de tres sueños, pero el tercero ni lo recuerdo, lamentablemente-, que venía a mi casa y entraba a mi cuarto y hablábamos. Nos besábamos, pero no había un tinte sexual, o no lo recuerdo. Sólo sé que me desperté llamándolo en voz alta. De hecho, me despertó mi propia voz. Fue muy raro, y me dejó una sensación de inseguridad profunda.

Hace unos días soñé con un chico con el cual ahora tengo algo. Se aparecía en mi cuarto, y todo estaba en penumbras. Yo estaba muy contenta, casi diría feliz, de tenerlo ahí. El se quedaba parado en el umbral de la puerta, y no sé si me miraba, pero yo me deleitaba mirando su figura ahí, a contraluz, en silencio. Fue muy real, y al instante ví el monitor de mi computadora que mostraba un mail suyo en el que decía que no me podía enviar mails porque no tenía monitor. Yo no entendía muy bien cómo funcionaba eso, pero era así. Yo sólo seguía sintiendo su presencia en mi cuarto, y sé que en algún momento se recostó junto a mí, y nos abrazamos. En realidad no sé si lo soñé tan así, pero al despertar me dio esa idea, ya que me levanté pensándolo y añorando tenerlo ahí para abrazarlo, como en el sueño. Fue muy loco, pero hermosísimo. Surreal.

Sé que antenoche o alguna noche muy cercana soñé con gente mojada. No sé quienes eran -de hecho no recuerdo nada de nada del sueño, sólo que había gente mojada, chorreando agua-. Me daba la impresión de tener que ver algo con el trabajo y la familia, pero no lo sé.

También soñé que me regalaban dos gatos muy lindos. Uno era negro, y el otro de un gris plata fascinante. Yo los acariciaba mientras estaba en cuclillas en la puerta de mi casa, y ellos estaban en una caja de cartón. Fue un sueño muy lindo, y me dieron ganas de traer otro michi a casa.

Creo que nada más. Sepan disculpar la falta de precisión. Si recuerdo algo más lo haré saber. Y prometo seguir posteando los sueños -si es que hay-.

jueves, 6 de agosto de 2009

De zombies, tijeras y carritos voladores...

Esto fue una pesadilla, con un par de tintes graciosos, pero pesadilla al fin.Estábamos de caza, aunque no de caza de salir a matar, sino que vivíamos de caza. Éramos personas que vivíamos asediadas por alguna especie de bicho. A la cabeza se me venían vampiros o zombies, pero no era exactamente eso; simplemente cazábamos algo peligroso para nosotros. En el sueño éramos cuatro personas: mi vieja, mis dos hermanos, una tiastra y yo. (Si, sé que nombré cinco en total, pero es que en la cama estábamos cuatro, porque yo lo veía desde arriba, pero éramos cinco). La cosa es que nos fuimos a descansar los cuatro a la cama, y yo quedaba en una de las orillas -en la derecha-, y me sentía inquieta, porque si entraba alguno de esos seres malignos me tendría al alcance más pronto. Estábamos todos tapados con una sábana blanca. Yo cargaba conmigo una tijeras muy grandes de mango negro, a modo de defensa, y las tenía bien sujetas a mi pecho, y miraba el techo. A menos de un metro de mi posición había una puerta, y se abre, dejando ver a una mujer de aspecto por demás normal, que venía hacia mí con otras tijeras. Yo le digo que se aleje, pero mi familia me dice que me relaje, que no me quería hacer daño (y de hecho no lo hace, sólo se acerca a mí), pero yo sabía que ellos me decían eso para encubrirme, porque no querían que la zombie sospeche que sabíamos quién era. Yo tenía miedo, porque era la que quedaba más cerca de la mujer, y les digo que no es que tuviera miedo de ella, sino que de las tijeras, porque les tenía fobia. Todos a coro me preguntan que por qué llevaba unas en la mano si les tenía fobia… Me detesto a mí misma por ser an tonta de buscar esa excusa tan débil, pero no tengo mucho tiempo más, porque enseguida siento la punta de la tijera de la zombie en mi garganta, pujando por perforar la piel, y la veía a ella encima de mí empujando más y más. En ese momento no había dolor, ni miedo, ni nada; sólo la sensación de algo entrándome por el cuello. No sé cómo, pero sé que me deshago de ella (supongo que la herí, porque esa era la intención inicial, pero no recuerdo haberlo hecho) y empiezo a caminar por un pasillo, buscando a esa zombie no sé para qué. Llego a una habitación muy amplia, que daba aspecto de un baño, porque había uno de esos cuartuchos. Era casi todo de un celeste grisáceo, y mojoso, viejo. Quiero acercarme al cuartucho, pero no sé si lo hago, porque me veo caminando por la calle. Era una calle céntrica, pero estaba vacía. Me recordó mucho a Resident Evil, cuando toda la ciudad esta vacía, y la protagonista camina por ahí. El punto es que veía un kiosco, y parecía que era un atardecer, porque todo estaba iluminado por una luz amarilla, casi naranja, que hacía que todo adquiriera diferentes matices, entre el amarillo y el rojo. Quiero huir, y ahora sólo éramos mi vieja, mi tiastra y yo. Veo unos carritos del tamaño de los carros de calesita, y pienso que son el medio ideal, porque con ellos se podía volar. Eran marrones, y tenían un mecanismo que por medio de una manivela extendían una sombrilla amarilla que hacía que se eleven. Acciono uno, y se levanta un poco del piso, pero veo que no vamos a entrar las tres, porque mi tiastra es muuuuyyyy gorda. Yo no quería decirle que viajara sola por su sobrepeso, pero era eso o ser atrapada por los malignos. Dispongo que mi vieja venga conmigo y que Claudia (la tiastra en cuestión) vaya en otro sola. Despegamos, pero no recuerdo más.

domingo, 2 de agosto de 2009

De aviones, piletas y pollitos....

Soñé que tenía que viajar en avión, pero como no había lugar, viajaba colgada de la cola. pero lo más raro era que había otra persona más colgada; estaba aferrada con los dos brazos, con el cuerpo colgando, y yo estaba colgada de los brazos de ella (porque era una mujer, aunque no sé quién). El avión arranca, y yo me lamento porque tendría más o menos una hora de viaje y me dolerían los brazos, y de seguro habría mucho viento. Lo más loco, es que no tenía miedo de caer, como si ir colgando del avión fuera normal. En un momento, la mujer se suelta, diciéndome que estaba cansada y que me agarrara yo, que ella se colgaría de mí. La miro horrorizada por su estupidez, porque ella se suelta y el avión se aleja, sin que yo pudiera agarrarme, porque sujetaba sus antebrazos por las muñecas. Entonces ideo un plan, en donde yo la agarraba más fuerte y comenzaba a saltar la soga en el aire con ella. Sí, ella. Su cuerpo era la soga, y los brazos se mantenían fijos, mientras yo saltaba su cuerpo. Y con eso me dí impulso y alcancé la cola del avión, y ahora era ella la que me sujetaba de las muñecas y viajábamos tranquilas.Luego estaba como en un camping, donde habían piletas climatizadas por todos lados. Había una que era muy grande pero poco profunada. Yo buscaba en cual meterme y caminaba por los bordes. Había una especie de carpa amarilla a un lado, y yo quería meterme bajo ella. Había un cajero, y quería sacar plata, pero veo que sale un hombre y dice que no hay plata, y antes de que se cierre la puerta de vidrio del cajero, veo que salen pollitos de un amarillo muy pálido. Miro el piso que era clarito, y también veo que se acerca una nena que me da un pollito. Lo agarro, pero de repente alguien me da a mi gata, por lo que inmediatamente suelto el pollo desde la altura y agarro a la Bombóm (mi gata) y me pongo a acariciarla como a mí me gusta. Sé que alguien me recrimina por haber arrojado al pollito al piso, pero no me importa. Yo pensaba que ni loca iba a dejar caer a mi Bombóm por un pollo.

Y no recuerdo más... (como me gusta acariciar a mi gata en sueños, es casi tan bueno como hacerlo en vivo)

sábado, 1 de agosto de 2009

De árboles guardianes y gatos...

Soñé largo y tendido, pero por más que trate de recordar mucho, no puedo.
Estaba en un lugar al aire libre del que poco y nada recuerdo. Me estaba escondiendo de alguien, y me coloco tras un árbol, pero en vez de quedar tras él, quedé entre éste y otro. Eso significaba que no quedaba oculta, sólo custodiada por los dos troncos. Estaba quieta ahí, y si bien no sentía miedo, estaba paralizada. Tenía intenciones de moverme para delante, pero los árboles practicamente tenían las raíces muy juntas y me impedìan el paso. Estaba oscureciendo, y veo que alguien camina hacia mí. No sé si era hombre o mujer, pero recuerdo un cabello largo y negro. Me miraba sin mirarme, y yo pensaba que se debía a que estaba camuflada por los árboles y la oscuridad. Pero de repente me ve realmente, y ahí me doy cuenta de que en realidad esa persona no era la que me buscaba, porque no me daba miedo que me haya visto. El problema fue que los árboles me sujetaron por los brazos y me tendieron en el piso.
Ahora yo era una nena que miraba la escena, arrodillada a un lado de donde tenían sujeta a mi yo adulta que vestía una camisa blanca. La persona de pelo negro se sienta encima de la panza de mi yo adulta. Yo (la nena) le grito que no me viole, pero no se oye nada, ni tampoco muevo la boca; lo hago mentalmente. De un tirón veo como le abren la camisa a la yo adulta, pero no siento miedo ni nada, y la yo tirada tampoco. La yo niña se tira sobre la adulta y comienzo a llorar, pero era un llanto carente de angustia, raro. Ya no había nadie más ahí.Vuelvo a ser yo grande, y me siento tirada en el piso, y veo para un costado como un gatito muy pero muy bebé caminando por un piso de cerámica, muy parecido al de mi casa. Veo que es perseguido por mi gata, que le quiere hacer daño, y yo no entendìa por qué lo hacía, porque supuestamente mi gata era la madre del gatito. Veo como lo dobla en ángulos poco probables, pero el pequeño animalito seguía moviéndose como si nada. Luego viene la nada, y cuando vuelvo a tener una imagen, veo que el gatito seguía sobre el mismo piso, pero que ahora había crecido y se había transformado en mi otra gata (la que es realmente mía y amo mucho). Yo sigo en la misma posición en la que me habían dejado los árboles, pero estirando una mano la comienzo a acariciar, y mientras tocaba la hermosa textura de su pelaje gris me preguntaba como alguien podía querer dañara un ser tan hermoso. Y miraba su hocico de perfil, todo gris, casi plateado, con la manchita café con leche entre los ojos. Y la toqueteaba toda; su pancita, el lomo, las orejas... estaba tan pero tan feliz de poder acariciarla.

Y no recuerdo más.

miércoles, 22 de julio de 2009

De piedras y verdades

Soñé que me vestía de piedra. Era raro, pero me ponía algo así como un poncho gris, y más que vestirme, me transformaba en una piedra. Sabía que era dura, pero en un momento me quise ir a dormir a mi cama, y encontré una fisura en mi roca, donde apreté y la piedra se partió en dos lentamente, como si bajara un cierre. Hizo ruido, un ruido de quiebre, muy lejano; otra vez esa sensación de una vibración dentro mío. No sé cuantas veces se repitió la escena, pero tengo la impresión de que el cierre lo bajé en varias oportunidades, escuchando siempre el mismo ruido.También soñé que algo malo pasaba, que me mentían, o me lastimaban, o algo. No sé explicarlo, pero era la sensación de que algo estaba mal. Era como pensar en mí en tercera persona. Allí estaba mi abuela materna (que está viva, aclaro), y yo le recriminaba algo a ella, porque le habìa mentido a alguien (pero ese alguien era yo). Ella decía: "la verdad se dice de lunes a miércoles". Yo le contestaba alto, fuerte y claro para que entendiese: "No, la verdad se dice de lunes a lunes". Sentía rabia e incredulidad por sus palabras, y por las mìas se me inflamaba el pecho. Sé que el sueño tenía un tinte sexual de algun tipo, sé que había alguien más... pero es sólo una sensación. Me desperté con la frase dicha a mi abuela resonando en mi cabeza...

Y no recuerdo más...

viernes, 17 de julio de 2009

Habitaciones turquesas

Soñé que estaba en el interior de un departamento en el cual vivía con alguien más. Pero no me sentía bien ahí, estaba incómoda y deseaba irme. Las paredes eran de un color turquesa apagado, que a veces mutaba a gris, como en una película en blanco y negro. De repente estoy en un pasillo, frente a una puerta blanca. Recuerdo que todo era de colores muy claros, y oigo una voz que me dice que ése era mi nuevo departamento. En seguida entro, y me doy cuenta que el lugar era exactamente igual que el anterior, con la diferenta que el turquesa era muy intenso, y en ningún momento cambiaba de color. Estaba embelesada con la vivacidad del color, que parecía brillar, que me hipnotizaba. No sé cuanto tiempo lo miré, pero recuerdo tan nítido el turquesa de las paredes que me provoca verdadera fascinación. Traspaso un umbral para ir a lo que se supone que era la habitación, y me veo en una habitación también turquesa, pero la mitad superior de las paredes y el techo eran blancos. Lo más raro del lugar, es que el piso estaba inclinado hacia delante y abajo, y que era larga, muy larga. Al fondo, se veía una cama grande, de esas que tiene como un techo -no sé cómo se llaman-, pero el techo era como el techo de una casa. De hecho, lo que en principio era la cama, luego se convertía en una casa. La habitación de mi departamento ahora tenía pasto por piso, y habían más puertas que llevaban a otras casas. Me veo sentada tomando mate y comiendo bizcochos, hablando con dos hombres. Hay alguien más, algo así como una voz amiga, que me los presentó. Se termina la merienda y los saludo, despidiéndome, y le digo a la presencia amiga que quería que me presente un par de chicos, pero unos que estén buenos, no como esos que no me gustaban para nada. Y empiezo a correr. Me tenía que ir, tenía prisa por saludar a todos e irme no sé a donde. No sentía el movimiento de las piernas, sólo como que corría sin sobresaltos, deslizándome sobre el pasto. No sabía si con la velocidad que alcanzaba podía frenar para saludar, tenía miedo de llevarme a alguien puesto, pero no podía disminuir la velocidad, y tampoco podía porque no tenía tiempo. Hice varios intentos para saludar, que no sé si fueron fallidos o no, pero en uno de ellos, veo a un hombre y a un chico -el nene me recordaba mucho a mi sobrino- y quiero saludar al pequeño, pero otra vez tenía miedo de lastimarlo. De éste no recuerdo más.
En el de ayer, yo podía verme como si estuviera en una pantalla. Venía corriendo sonriendo, pero tenía como doce o catorce años. Es difícil de explicar, porque si bien sabía que era una niña, era igual a lo que soy ahora, nada más que más delgada y con el pelo como lo usaba antes. Creo que lo que más idea me daba de pequeñez, era el hecho de verme venir corriendo por un lugar en donde íbamos con mi familia cuando era chica. Fue tan raro verme venir corriendo, y hasta creo haber llevado colgado del hombro una mochilita en forma de corazón que usaba para guardar las cosas de las muñecas antes. Pero ahora estoy confundida con este detalle, tal vez se me ocurrió ahora, no lo sé.

domingo, 12 de julio de 2009

De roba novios y apedreadas...

Anoche tuve dos sueños, y ambos fueron bastante angustiantes.

En el primero, estaba en un lugar junto a una amiga, y entonces llega Marcos (un amigo con el que hay cierta tensión sexual, por llamarlo de alguna manera) a verme. El problema es que yo no me decido a tener algo con él. Me encontraba sentada a una mesa, y apoyaba mi cabeza en mis brazos cruzados, y veía como mi amiga le tiraba miradas indiscretas y sugerentes (en la vida real no se conocen). Empiezo a ponerme celosa, pero por supuesto que fingí que no pasaba nada. Entonces, mi amiga pasa a ser otra amiga, pasa a ser Verónica (mi compañera de trabajo), y de sólo estar camina hacia una ventana y se saca la ropa, para luego volver a sentarse al lado mío. Yo no podía creerlo, pero cuando miro a Marcos que estaba tirado en un sillón frente mío, veo la imagen borrosa; todo él era una gran mancha beige, y agudizando la vista, puedo ver que también estaba desnudo… Entonce Vero me dice: “¿ves? Vos tenés que relajarte más…”, como si sacarse la ropa frente a cualquiera ayudara a entrar en confianza.
En todo momento yo sentía rabia por que sabía que ellos dos tendrían algo, y también celos; pero me calmaba pensando en que era ridículo tenerlos, porque no tenía nada con él ni sentía nada por él. Sólo era mi orgullo.
No sé que pasa después, pero se ve que pasaron un par de días, por que le pregunto a Vero en el trabajo que qué onda con Marcos, a lo que me dice: “Barbi, es pura pasión el flaco… tenés que darle”. Ahí mis sospechas se volvieron certezas, y más celos aún, y remordimientos porque tuve la oportunidad de probar esa pasión y la deseché. Le pregunto que cúando fue la última vez que lo vio, y me dijo muy tranquila que esa misma mañana, porque se había quedado a todo el sábado y domingo con ella, y recién se había ido el lunes a la mañana. Yo estaba que explotaba de la incredulidad, y le decía que no se confunda con Marcos, porque ella no sabía leer en los ojos de él como lo hacía yo. Tenía una discusión mental con ella, y yo misma me respondía. Ella (yo) alegaba que era muy apasionado y que la quería, pero yo le decía que el era frío, y que habían cosas que le dolían aún y que no se enamoraría de ella, que sólo era sexo. Y en un flash veo los ojos celestes de Marcos, y siento que los traspaso y que puedo ver su cabeza. Fue rarísimo, pero no recuerdo más.

En el otro, todo lo vi en primera persona. Estaba en un camping o una plaza, junto a muchas personas. Creo que habían familiares, pero no logré reconocer a nadie demasiado. Lo único seguro es que entre esa gente me sentía segura. Era de día, y por alguna razón me veo caminando por un campo verde, y delante de mí veo algo que me perturba. No sabría decir que fuera una persona, porque en ningún momento vi nada, sólo tenia la sensación de algo amenazante. Camino a prisa a buscar al gentío en el que estaba antes, pero cuando llego bajo el árbol en donde estaban todos antes, ya sólo quedaba pocos, y no me daban sensación de seguridad. Debía de esconderme, porque el peligro estaba cerca. Alguien me quería apedrear, lo sabía. Corro por el lugar, y me doy cuenta de que estoy en el complejo de edificios donde vivía uno de mis primos antes; lo veo a él y le pido permiso para entrar con el chico a su casa y escondernos (porque ahora resulta que llevaba de la mano a un chiquito de apenas dos o tres años conmigo), pero me dice que no, que no es seguro. Miro la escalera que me sube a los pisos de arriba, pero la voz de mi primo me advierte que ahí también me encontrarían. Sigo corriendo por el lugar, tratando de evitar los lugares a campo abierto. Por suerte, llego al frente de un edificio, donde había un nenito muy chiquito parado en la puerta. Veo que el lugar es lo mejor para esconderme, por que en el frente tenía dos paredes al costado, que tapaban una galería. Me acurruco en una esquina con fuerzas, y veo que el nene era rojo (ahora yo ya no estaba con ningún nene de la mano), y tenía la piel rara. Siento miedo por él, y lo llamo mudamente para que venga a esconderse conmigo. Él viene, y lo abrazo. Luego sale una mujer de la casa, y nos mira. Puedo sentir que no dirá nada a nuestros atacantes, que nos protegerá… pero luego llega un viejo con ua maleta amarilla y vieja. Saluda a la mujer y nos mira. Siento que está loco, y por eso nos puede descubrir con los apedreadores. Con terror, miro como camina hacia nosotros, pero me relajo al ver que sólo deja su maleta frente nuestro para cubrirnos.
Luego vino la espera… Yo miraba de reojo hacia lo más alto del paredón para ver si alguien nos descubría, y en un momento vi aparecer una cabeza, y supe que era el fin.
Estaba sentada en el piso rojo de la galería, y coloqué el chiquito en el hueco que formaban mis piernas, y lo abracé envolviéndolo completamente para que no recibiera ningún daño. Estaba dispuesta a morir con tal de que no lo lastimen. Sólo sentí la primera piedra golpear mi brazo, y dolió, pero fue un dolor lejano, ajeno a mi.
Después de eso, yo soy el chiquito, y me veo caminar por el frente de la casa donde nos habían atrapado. Tenía la certeza de haber muerto, pero quería estar segura. Ahora el lugar tenía un aspecto más pobre, y en lugar de un piso rojo, la galería tenía u piso de madera que dejaba ver la tierra entre tablón y tablón. Lo voy recorriendo con la vista y era normal, hasta que llego al rincón donde me apedrearon, y veo en la tierra una tumba cubierta con un plástico blanco. Era mi tumba.
Y no recuerdo más.

jueves, 9 de julio de 2009

De ratas, fuego, alas rotas y anos carnívoros...

Estos son sueños de tres noches distintas. Empezaré cronológicamente:

Soñé que estaba en un lugar de vacaciones. Se me hacía que era un camping, por que veía mucho pasto y árboles. No sé que hacía, pero en un momento miro hacia un lado y veo un hombre con un chiquito sentado en sus piernas mientras estaban en parte sumergidos en el agua. Se veía como un lago, por que no había arena ni olas, pero yo pensaba que era un mar. Enseguida me lamento por estar por ahí bobeando en lugar de estar metida en él (a mi me fascina el mar), pero pienso en ir a buscar a mi primo para que vayamos juntos (por que a él también le gusta mucho). Empiezo a caminar por el pasto verde, y en un momento cae una colilla de cigarrillo al pasto, y como éste estaba muy seco, enseguida empieza a chispear y a hacer llamas muy pequeñitas. Tenía la certeza de que no había sido yo la que tiró el cigarrillo, y por eso no tenía intenciones de apagarlo. Dudaba de si pisarlo o no, pero estaba descalza, y eso me decidió por el no. Lo dejo ahí -con la culpa ya carcomiéndome- pero en unos segundos veo como lo que era un pequeño fuego se fue desparramando. Pero no es que creció, si no que se extendió como si alguien hubiera rociado queroseno sobre la tierra. Fue en cámara lenta, y vi como se dibujaba una delgada línea de fuego alrededor del todo campamento. Era muy hermoso a la vez que terrible. Hay alarma, y me siento más culpable aún, así que sin importarme si me quemo los pies me pongo a pisotear el fuego. No sé si lo apagué, por que no recordé más.

En el otro, soñé con algún bicho alado. Tengo la impresión de que era un murciélago. En ningún momento lo vi, pero lo que si escuché, fue el ruido de unas alas quebrarse, partirse. Era un ruido apagado, amortiguado; más que oírse, se sentía. Lo sentí en mi propio cuerpo, como una vibración. Y supongo que era de un murciélago por que tenía la certeza de que eran alas muy, pero muy frágiles. Luego veo una rata sobre un riel de tren. Era todo oscuro, y sólo se divisaba la rata marrón sobre el riel plateado, pero lo raro era que yo no pensaba en el riel como tal, si no que le decía traviesa (la madera que une los rieles) una y otra vez. Pensaba: "una rata sobre las traviesas del tren". Ése era mi mantra. No sé que sentía, tal vez sólo asombro.

(El último es por demás raro y bastante espeluznante. Soñé que veía una boca llena de dientes feos (no podridos, ni rotos, ni amarillos), que estaban en una disposición muy rara. Me recordaban a la parte central de las plantas carnívoras de mi imaginación. La sorpresa verdadera, fue que al alejarme del primer plano de esa boca, pude ver que no era una boca. Era un ano. Asqueroso, muy asqueroso. No le veía la cara al tipo que lo portaba, pero si las nalgas, y era gordo, muy gordo. Yo pensaba: “y claro, con todo lo que come tiene que cagar bien grande, y por eso lo tiene de ese tamaño”. Lo miraba y sentía repulsión, pero a la vez no le podía quitar la vista de encima. Por dentro era negro, y se veía movimiento, y hasta creí verle labios morados. Lo dientes seguían ahí, en esa posición circular. Me daba miedo y asco. Y encima tenía la impresión de que ese gordo no era el único con esa deformidad. Podía sentir la presencia de otro gordo más…

Y no recuerdo más.

martes, 30 de junio de 2009

Otro sueño

Soñé que veía un hombre joven con una camiseta azul muy fuerte y pegada al cuerpo. Era de piel muy blanca y pelo negro. Me gustaba, y tenía algo en las manos que me daba la impresión de que lo rompía. Lo veo caminar a unos troncos, y cuando miro lo que tenía en sus manos, veo que le faltaba la mano derecha, como a mi viejo (en realidad le falta la mano derecha, no es chiste). Me espanto por ese muñón mal formado que me recordaba tanto a mi viejo. No sé si fehacientemente me alejé de él, pero tenía las ganas de hacerlo.

viernes, 26 de junio de 2009

De películas, areneros y asiáticas

Soñé que tenía puesto un sweater rosa viejo que era muy abrigado y me gustaba mucho. Podía verme como si fuera en tercera persona, y me movía como exhibiéndolo.
También soñé que iba al cine con alguien, y que miramos una peli que me gustó muchímo y que además era larga. me daba la impresión de que la sala era pequeña, y estaba más oscura de lo habitual, con un leve resplandor anaranjado. En realidad, se parecía más a las aulas tipo anfiteatro de la facultad. había mucha gente, pero recién la noté cuando terminó la función. Iba saliendo, pero no sé por que me meto de nuevo a ver otra peli con otra persona; la escalera estaba mal iluminada, y las butacas eran un rojo muy oscuro. Me acomodo y veo los avances, y eran de dos asiáticas que cantaban una canciòn de Shakira -no recuerdo cual- y yo me asombraba por que cantaron varios temas, y todos de Shakira. La película no la recuerdo, pero sé que duró menos de cinco minutos, y que una vez puesta la escena final, se repetìa desde el principio. No espero a que termine, y me voy. Salgo al shopping, y me encamino a la boletería que tenía paños rojos bien oscuros-como las butacas-colgando de las cercanías. Había alguien familiar en ella -tal vez mi vieja, tengo esa impresión-. No sé cómo, pero me encuentro arriba del arenero como acompañante-un auto armado en el que solíamos andar de chicas-, retrocediendo marcha atrás con cuidado, con mucho cuidado. Pero ahora ya no era el estacionamiento, si no el interior del shopping, costeado de vidrieras. Todo el ambiente era marillo, el piso brillante, la luz amarilla, y muchos reflejos en todos lados de lo lustroso del lugar. Voy adquieriendo velocidad, pero tenía miedo de chocar algo o a alguien.

Y no recuerdo más...

jueves, 25 de junio de 2009

Descensos y viajes en tren

No recuerdo cronológicamente como sucedió el sueño, pero sé que eran dos y que se entremezclaban en mi cabeza:

Estaba en un cuarto piso, en la cima de una escalera que se parecía mucho a la de la facultad. Sentía una necesidad extrema de bajarla rápido, pero sobre todo, sentía más necesidad aún de bajar más a prisa que la anciana que tenía delante de mí, unos escalones más abajo. La miro y pienso que está decrépita, que no es competencia para mí, y así y todo decido tomar un atajo gracias a mi juventud: me deslicé por el barandal de la izquierda (no sé si había uno a la derecha) y patiné sobre él por el trayecto de un piso. La baranda se sentía mojada, y más que deslizarme sobre una madera, sentía que bajo mis pies había agua y yo patinaba sobre ella. Cuando se termina la baranda, la vieja seguía delante de mí. No lo podía creer, no entendía cómo. De sólo estar, veo mi pie derecho metido dentro de un inodoro blanco; estaba descalza y sólo podía ver eso. Quería meter el otro, y de ese modo llegar hasta la planta baja y ganarle a la vieja. Sí, pretendía ir por la cañería. No sé si apreté el botón, pero me empiezo a sentir succionada, y después nada… hasta que me veo en el umbral de una puerta; le había ganado a la vieja. Había gente reunida ahí, creo que eran dos personas, y sé con certeza que uno era hombre, y que era la persona por la que yo quería llegar antes. No sé explicarlo, pero tenía miedo de lo que podía pasar si la otra mujer llegaba antes, a pesar de no saber el porque.

También soñé que tenía que tomar el tren en la estación, y que iba con mi hermano. Sacábamos el pasaje en la ventanilla con un billete grande, pero no sé que es lo que pasaba que no podía salir el tren y no nos querían vender el boleto. Tengo la sensación de haberme subido al tren y que por dentro era viejo y blanco, y que estaba lleno de gente muy humilde, rayana en la pobreza. También en un momento me veo saltando del vagón por que no llegaba hasta la estación… pero todo el tiempo, supe que no pude subirme al tren, y me veía cruzar la vía en busca de otro tren más adelante.
Por alguna razón, continuamente me veía cruzar la vía, y esa escena se repetía de a ratos.

Ambos sueños se alternaban uno con otro, y el primero se repetía todo el tiempo. Me deslicé por ese barandal infinidad de veces, y metí el pie en el inodoro infinidad de veces más.

Y no recuerdo más...

martes, 23 de junio de 2009

Trío (sexuales y de sueños)

Rejunte de tres sueñitos...

Salía a una especie de galería, y me miraban dos nenas de unos cinco o siete años. Ambas estaban maquilladas en exceso, como si tuvieran que actuar; una tenía los párpados de un violeta muy brillante y brillantina en los cachetes. Las miró como diciendo “pobrecitas” y las ignoro, pero una de ellas me pregunta que si me gusta como están. Yo no digo nada, pero se me nota en la cara que no, y entonces, la de los párpados violetas, me dice: “pero soy yo…” como queriendo sobornarme con que la conocía… pero yo no sé quien era. Me voy, pero al rato siento culpa y vuelvo, y ella está sobre una cama, quitándose el maquillaje con un algodón con crema. Me da pena y la ayudo a quitarse lo que le queda, y voy viendo que tiene la carita muy blanca y ojos celestes. Siento que la conozco, pero cuando me quiero dar cuenta, va creciendo y ya parece un chico rubio joven, de unos doce años, que tiene la piel rojiza, como si estuviera quemado. Veo su espalda morada cuando se tira encima mío y quiere besarme; no sé si lo consigue, pero a mi me da impresión, por que sigo pensando que es la nena. Y estoy así un rato más, y de repente la nena-chico se transforma en Leonardo -mi ex -, y no sé que pasa.

Sueño con que estaba durmiendo, y cuando despierto, veo una araña subiéndome por un brazo y metiéndose bajo las colchas. Me despierto, y veo mi brazo en la misma posición que en el sueño, todo exactamente igual, y pienso que podía haber una araña en serio, pero no me fijé. Por lo menos no sentía que nada caminara sobre mi piel.

Soñé con que miraba la pantalla de la compu la página de Facebook de una amiga, y que había un video de un amigo. Hago click para verlo, y me encuentro con un video porno de él y dos chicos más, que me daba la impresión de conocerlos, pero no sé de dónde. Era por demás explícito, y él era el que más relajado estaba mientras los demás “hacían”. Yo no lo podía creer, no entendía cuando se había vuelto puto (perdón la expresión, pero es la que pensaba de dormida). Pero en parte me sentía aliviada por que cuando yo salía con él todavía no tenía esa inclinación. Desperté convencida de que se había vuelto gay.

Y no recuerdo más…

lunes, 1 de junio de 2009

De flemones, ex, piletas y viejes...

Soñé que me iba de viaje -creo que en avión- y que debía de preparar las maletas. Primero agarraba sólo una muda pequeña de ropa, pero luego me fui dando cuenta de que donde iría haría frío, por lo que empecé a guardar más y más, escogiendo muchas poleras y abrigos -repasaba mentalmente todo mi guardarropa para saber cuál era la ropa nueva y cual la vieja-, y de paso le recriminaba a mi acompañante que no me avisará del clima, y que por eso yo era la última en salir del lugar por que seguía empacando.

También soñé que nadaba en una pileta descomunal. Era muy profunda, pero tenía apenas el agua necesaria para que me llegue hasta la cintura. Era de color gris, y para ver el borde debía de mirar para arriba, ya que habían metros y metros de azulejos grises amohinados interrumpidos de a ratos por las bocas de las cañerías que alimentaban la pileta. Me daba miedo que sea tan grande, así que nadaba por los bordes, sin alejarme mucho porque presentía que podía haber correntada.

Soñé que iba en una lancha por el río, a una gran velocidad. Rodeaba una isla de un gran perímetro, y al llegar de nuevo al punto de partida, como no podía frenarla, sencillamente clavé los frenos y la hice virar, saltando de ella hacia el borde contrario de la isla, a otra isla. La lancha siguió deslizándose, pero por suerte no chocó con nada.
Y allí me esperaba el verde pasto del otro lado, así que sin saber la profundidad del agua me tiré a cruzar la brecha de agua que me separaba de mi isla. Nadé a una velocidad vertiginosa, apenas si tocando el agua verdosa, pero sintiendo la calidez de ella. Ya estaba del otro lado, y luego de cruzar un cerco de postes me junté con un hombre que estaba cerca de un auto negro.

Me despertaba a cada rato sintiendo un dolor en la boca porque soñaba que tenía dos flemones: uno a cada lado; y que también tenía una hinchazón horrorosa en el labio superior, en la zona media. Era bastante desagradable el sentir la boca completamente inflamada, tenía la sensación de que podía morir al llegar la infección a mi cerebro (estúpidos senos maxilares).

Soñé que volvía con Leonardo, que nos besábamos y que a mí me gustaba, pero que le decía que no pensaba tener sexo con él.

Y creo que nada más… ese fue el rejunte de esta semana. Esta vez no hubo Víctor…

domingo, 24 de mayo de 2009

Encuentro raro...

Iba cruzando una calle que me recordaba mucho al barrio de mi niñez, con calles de tierra, en Suárez. Y de frente viene caminando Víctor, para gran sorpresa mía. Estaba igual a como lo recuerdo de la vida real, y hasta tal vez un poco más alto. Venía caminando con una chica, y me vio, pero no me reconoció y siguió su rumbo. De mi boca no podían salir palabras, estaba muda del asombro.
Pasa a mi lado sin mirarme y se mete tras un portón, entrando a una casa. Lo veo alejarse hacia la puerta de entrada atravesando el patio, y ahí me doy cuenta de que esa era mi casa, y de que Víctor entraría en ella.
Lo sigo viendo, camina por el pasillo del costado, rodeando la casa para dirigirse a mi pieza que está aparte. No podía dejar de pensar en lo asombroso de tenerlo allí, cuando lo veo reaparecer y tratar de abrir una puerta -inexistente en la vida real- que conecta mi casa con la del vecino. Entro en pánico, por que sabía que si cruzaba esa puerta no lo encontraría más, y entonces lo llamó con un grito: ¡Víctor!
Se da la vuelta y me mira con intriga, entrecerrando los ojos para tratar de reconocerme. Avanza hacia mí despacio, y cuando estamos a pocos centímetros, veo en su cara que por fin se da cuenta de quién era yo. Su cara se va transformando en una mueca de alegría y me dice, como preguntando pero a la vez afirmando: ¡¿Mario!?
Y yo le digo: Si…

Yo era Mario, y no Barbi. Y lo peor de todo es que estaba segura de ser Mario. Ahora, no tengo ni idea de quién era Mario, pero por un momento lo fui ante los ojos de Víctor.

Y así desperté.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Dobles

Este sueño me lo gané por mi obcecación en leer a Dostoievsky y Lovecraft en simultáneo, y por mirar Naruto Shippuden… Les cuento de qué se trata:

Estaba en una habitación muy bien amoblada, tanto que parecía un hotel de lujo. Estaba junto a otra chica, y había una máquina que generaba dobles, y lo único que uno tenía que hacer era exponerse a los rayos invisibles que emitía el aparatejo. La finalidad de un doble era para que tuviera sexo y filmara una película porno junto a mí, como si fuéramos gemelas ¿?. Pero estando ahí, lo pienso mejor, y al ver que el doble de la otra chica, además de ser un calco fiel era en extremo desinhibido, me decido por hacer uno y luego clonarlo nuevamente, para tener dos copias que pudieran filmar sin ningún tapujo. Estaba el plus de saber que la experiencia que ellos tuviesen la sentiría y ganaría yo también, como si mis clones fueran Kage Bunshins de Naruto.

Y final del cuento, no recuerdo si hubo o no parte xxx.

lunes, 11 de mayo de 2009

Más de Víctor...

Me lo encontraba en una panadería, y caminábamos juntos escogiendo las medialunas. Él estaba a mi izquierda, y yo lo miraba a cada rato, indecisa de si declararme o no, ya que no sabía si tenía novia, hijos o lo que fuera.
Y él me sonríe, y me habla con un tono de voz muy dulce y pausado, característico de él (ni yo sé desde cuando le reconozco el timbre de voz, pero lo hago).
Y ahí tomo valor y le digo algo así: "Sé que esto te va a sonar raro por que no te conozco y hace mucho que no nos vemos...pero me gustaría que salieramos para conocernos, y tal vez hacernos novios ¿?, por que yo estoy enamorada..."
Y él no me dice nada, sólo me mira y me sonríe, como asintiendo.

lunes, 4 de mayo de 2009

Estábamos huyendo de un dinosaurio que no tenía carne, que sólo era un esqueleto, pero no de hueso, si no de algo así como cemento. Todo el mundo corria por que no había nada que hacer contra semejante bicho, y se metían en un sitio resguardado por una cortina metálica, levantada apenas para permitir que alguien pasase por abajo.

Yo tenía un arma que consistía en un hilo tipo tanza, con un gancho en la punta. Yo lo arrojaba y lograba que se enganchase en una de las costillas del animal, y luego tiraba, logrando romper el hueso. El metal del gancho era muy fuerte, era lo único que dañaba al animal. Pero yo dudaba de usarlo, por que la tanza era débil y podia cortarse. Ante mi duda, un compañero-que se me antojó un cavernícola-me dijo que qué hacía que no lo ayudaba a matar al bicho. Tiro de nuevo mi arma, logrando agarrar otra costilla, tiro y se rompe por fin el hilo. Ya no había esperanza, así que todos nos dirigimos a la entrada cubierta por la cortina, y arrastrándome bajo ella, entré. Dentro todo era cálido, habían muchas luces, ruido y música. Era algo así como una feria, y yo me sorprendía de la vida y la tranquilidad que allí se respiraba siendo que fuera estábamos dando la vida por salvar al ¿mundo?. Yo pensaba: "qué desagradecidos que son en la aldea...". Sigo caminando, y veo mesas repletas de comidas; entramos a un restaurante y me siento a una mesa redonda junto a mis compañeros de batalla. Nadie nos servía comida ni teníamos como pagarla, así que con disimulo agarramos las sobras de los de al lado. Eran bandejas plateadas, llenas de asado. Se veía tan pero tan rico.



Viajaba en un colectivo, pero sólo éramos dos personas. Lo paramos en el medio de una calle, y cruzamos un puente, y costeamos una valla que nos separaba de algo, que no sé si era una costa rocosa, pero me daba la impresión de que sí.

Luego vuelvo a estar en el colectivo, pero eramos tres personas; se había agregado mi abuela. Paramos en la misma calle y cruzamos el mismo puente, pero eramos dos. Mi acompañante me recrimina por dejar a mi abuela tirada en el colectivo, por lo cual vuelvo rápido y la saco del ahora Falcon verde.



Y fin de la historia.

Sueños perturbadores

Fueron dos, de diferentes días:

*Estaba en el cordón de la vereda, en una esquina, y veo como el agua del cordón iba subiendo. Al principio la calle era de tierra, y se parecía mucho al barrio de la casa de mi viejo, en San Martín; pero con la crecida del agua, ahora se veía asfaltada, y las juntas del asfalto eran notorias. El agua seguía creciendo en oleadas, por que ahora era el mar el que lamía la vereda. Había más gente en la vereda opuesta, y estaban bastantes asustados por la suba del agua. Siguió subiendo, y el agua era trasperente a más no poder, se podía ver con claridad el fondo, y con cada ola se formaba espuma. De repente me veo sobre un montículo de tierra y hierba, un poco por encima del nivel del agua, que ya era bastante profunda, pero seguía iguak de clara. No tenía miedo, mi seguridad de saber nadar me daba la confianza para zambullirme en cuanto quisiese.
En un momento miro hacia la otra esquina, que es de donde venía el agua, y veo que aparecen olas negras, que al romper, ensuciaban el agua. Pero yo seguía tranquila, porque eso ocurría en la orilla opuesta y no en la mía; estaba maravillada con que el mar llegase hasta mis pies.... La alegrìa me duró hasta que noté que las olas negras seguían avanzando contaminando mi orilla. era horrible ver como esa gigantesca masa negra se movía y ensuciaba todo a su paso. Ahora si que estaba asustada, ya que en esa agua no me animaría a nadar. Y de sólo estar empiezan a aparecer muebles en el agua que volvía a ser clara. Destacaba un sofá rojo, y sillas de madera, pero había más... Y ahí entendí que se trataba de una inundación, y sentí mucha tristeza por la gente a la que le estaba pasando.

*Me tenía que deshacer de un tipo que ra una mole rubia. Muy parecido al ruso de la película "The Punisher", nada más que se veía más gigante aún. Me apretaba, y yo sabía que tenía claras intenciones de matarme, por lo cual peleaba y trataba de que me suelte.Sentía terror de que me apretara fuerte y me rompiera los huesos. En un momento me sujetaba fuerte, pero yo tenía en la mano algo así como un bisturí, pero escondido, por que mi intento de esacape era solapado. No sé como, pero hago una montaña de plastilina marrón sobre su cabeza y luego hundo el bisturí en ella, a modo de silenciadora. Pero no pasaba nada...el tipo seguía vivo.
Ahora me perseguía, y llego a un complejo de piletas en donde logro escabullirme de él, y me voy lo más lejos posible, topándome con un muelle de madera muy viejo. Bajo el muelle había un chico que parecía muy viejo, y que me decía que no podía salir por ahí por que estaba todo cercado. Miro más adelante y puedo ver el mar, pero efectivamente había un alambrado, y para peor, también había un perro gigante y marrón atado a un poste que dormía. Sabía que no podía pasar sin despertarlo y con eso alertar al rubio de mi localización, pero también sabía de que si me quedaba ahí, tarde o temprano me encontraría. Estoy en la duda, pero al mirar el mar de nuevo me quedo espantada, por que estaba oscuro, y cada ola que llegaba depositaba en la costa una gran cantidad de algas y ramas de àrboles. Además estaba muy picado y crecido; y si quería huir por ahí, no me quedaría más remedio que ir a mar abierto, por que la pequeña playa estaba rodeada de rocas. No tenía escapatoria, estaba deseperada, y es entonces cuando se aparece de nuevo mi asesino. Me iba a agarrar cuando veo que una mujer le salta a la cabeza y lo noquea de un golpe muy fuerte... no sé quien era ella, pero me alivió tanto que se terminó el sueño.




sábado, 2 de mayo de 2009

Buscando a Víctor

Me había encontrado con la novia de mi ex-no la conozco, no sé si tiene novia, pero sé que era la novia-, tenía el pelo negro y lacio. Yo salía del mercado, y en la alambrada de la vereda había un papel con mi nombre escrito, y sobre él un tachado, que en lugar de Barbi decía Diana. No sé como, pero yo había encontrado la manera de que con sólo tachar una letra podía lograr la conversión del nombre; y pensaba: "pobre idiota...muy para Leonardo", pero no se lo quería decir, por que ella tenía información muy importante para mí, información sobre Víctor.
Sabía que ella lo conocía, y le pregúnté que sabía de él, a lo que ella no me quería contestar. Me sonreía y movía la cabeza negando, y yo iba tras ella rogando por algún dato. La seguía por un camino terroso, y por último por una plataforma rodeada de agua estancada marrón, de la cual tenía miedo de caerme si le seguía insistiendo.
Le pido el mail, la dirección, el teléfono, algo...pero nada. Cómo último esfuerzo le pido que por lo menos me dijese si estaba gordo, feo y granudo, a lo que se ríe y me dice: "no, nada que ver", con lo que me alivio. Y ya que obtuve una respuesta, insisto más esperanzada, y en un momento me dice: "trabaja en una panadería de Boulogne", y después de eso no quiere abrir más la boca, dejándome con la duda de cuál de las tantas sería donde trabajara.
Durante todo el tiempo que le hablaba a la chica, una pregunta rondaba mi mente: "¿sabías quién soy yo?"; por que yo sabía que ella no estaba entereada que yo era la ex de su novio, y que le hubiera molestado enterarse y haberme estado hablando...y yo no quería que se enojase por que sabía de Víctor, y era mi único contacto para encontrarlo...

Y no recuerdo más...